Para mi los árboles son una lección de vida, me maravillo cuando los veo; su tronco, sus ramas, su raíz…analógicamente hablando así debemos ser nosotros tal cual ellos y echar raíces profundas; en la Fe, la confianza, la integridad, en el amor, en la esperanza, en el respeto, en el optimismo, la generosidad, la compasión y en mantener una buena y acertada actitud.
De esta manera creceremos fuertes, como cual tronco que sostienen nuestras ramas que ejemplifican; los hijos, la relación de pareja, las finanzas, la espiritualidad, el bienestar, la salud física y mental, las relaciones familiares y de trabajo, etc.
Seamos cada día la mejor versión de nosotros mismos, así cumpliremos con el propósito de Dios en nuestras vidas, por ende; vive sin temor, vive en paz, vive en armonía, vive como un sequoia, seamos como uno de ellos quienes se mantienen firmes ante toda temporada.
Seamos como los árboles plantados junto a corriente de agua, que da fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperara (Salmo 1:3)…



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