Un día, así de repente, el mundo se paró…y entonces la tierra comenzó a respirar aire puro, las aguas volvieron a cristalizarse, los animales comenzaron a habitar en paz.
La naturaleza posee su propia inteligencia, ahora ella misma está limpiándose de todo el mal que le hicimos.
Realmente la pandemia somos nosotros, somos el virus y lo que está haciendo la naturaleza es aislarse de nosotros.
Abramos la puerta a ese lugar de la conciencia, donde habita nuestro ser interno, démonos cuenta de que formamos parte de un todo, del Universo.
Dejemos de preguntarnos qué necesitamos del mundo y empecemos a reflexionar acerca de que necesita el mundo de nosotros.
Esta crisis global ha logrado igualar a todos los seres humanos, más allá de ideologías, razas, su situación o su condición. La vida nos está hablando, las palabras y las promesas no son suficientes como respuesta, la vida espera comportamientos y acciones fruto de un cambio de conciencia.



¿Dudas? ¡Escríbenos!
Deja una respuesta