Por una vida espiritual permanente

¿Por qué mi paz y felicidad en medio de la tormenta, el caos, el temor, etcétera?

Porque no es algo que se adquiere de la noche a la mañana, es un viaje constante hacia el interior de uno mismo, es una vida Espiritual activa, que no sale a flote únicamente en los momentos de aflicción, sino también en los momentos de bienestar, en otras palabras, es un estilo de vida.

 

En la vida existen dos direcciones la vertical y la horizontal.

En la vertical está la revolución de la conciencia está el ser, la esencia, en este camino puedes conquistar extraordinarios poderes, atributos, valores, dones y talentos.

Mientras que la línea horizontal comienza con el nacimiento y termina con la muerte, en esta se encuentra el proceso de nacer, crecer, reproducirse, envejecer y morir, aquí están todos los vanos placeres de la vida, está la lucha por el pan de cada día y todos esos sufrimientos íntimos de la vida práctica…dicho de otra manera, la porción vertical representa la divinidad y la horizontal la humanidad.

Con las fuerzas de la porción vertical nosotros podemos influir decididamente sobre los aspectos horizontales de la vida práctica, podemos cambiar total y completamente nuestro destino.

Para tener una vida equilibrada y/o balanceada aún en los momentos de crisis, no debemos de olvidarnos de regresar constantemente hacia la línea vertical, para encontrarnos con nosotros mismos, con la fuente, con Dios, de esta manera ser y estar.

Para ello, no debemos dejar nuestra vida diaria y todo la que está conlleva, ya que el conocimiento superior lo podemos encontrar cada día. El camino de la divinidad es posible transitarlo en nuestro diario vivir.

Jesús dijo: Conoce la verdad y está os hará libres, esa verdad nos libera de este mundo relativo, de un mundo de apariencias e ilusiones.

 

¿Trabajar para vivir y luego morir, es algo maravilloso? Es necesario comprender el sentido de nuestra existencia, trabajemos sobre si mismo, salgamos del fango en el que nos encontramos, la raíz de todos los problemas los llevamos en el interior, un hombre es lo que es su vida, todo lo que somos lo proyectamos, necesitamos convertimos en los verdaderos hijos de Dios, ¡esto nos conduce hacia la liberación final!

 

Inicia con el proceso de autoevaluación, observarse para conocerse es transcendental, definitivo. Hay mucho en nosotros que debemos eliminar, muchos errores, vicios, defectos y también hay mucho por conquistar, muchas facultades y virtudes.

Actuemos rectamente, llevemos una vida de adentro hacia fuera…

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